Leeds United parecía tener el partido bajo control y llegó al final del tiempo reglamentario con ventaja de 3–2, pero todo se desmoronó en un desenlace cruel. En un tiempo añadido excesivo, determinado por el árbitro Salisbury, Newcastle marcó dos goles y se quedó con una victoria tan agónica como polémica.
El primer tiempo fue favorable para los de Daniel Farke. Brenden Aaronson abrió el marcador tras capitalizar un grosero error de la defensa local, y Dominic Calvert-Lewin amplió la diferencia desde el punto penal. Newcastle consiguió mantenerse en partido gracias a un remate de Harvey Barnes, que descontó antes del descanso y dejó el encuentro abierto.
En el complemento, el conjunto local encontró el empate por intermedio de Joelinton, que conectó de cabeza para igualar las acciones. Cuando el duelo parecía encaminarse a un reparto de puntos, Leeds volvió a golpear en el minuto 79: Aaronson apareció nuevamente con un remate preciso y venció por segunda vez la portería defendida por Nick Pope, reavivando la ilusión visitante.
El Leeds estuvo más cerca de sentenciar el encuentro que de perderlo. Un remate de James Justin se estrelló contra el poste y, en otra ocasión inmejorable, Nmecha no logró definir ante el rápido achique de Pope. Oportunidades que, con el paso de los minutos, terminarían resultando determinantes.
El tiempo añadido fue letal. En el adicionado, una mano de Aaronson dentro del área fue sancionada como penal y Bruno Guimarães convirtió para decretar el empate. Ya en la última jugada, la defensa visitante no pudo despejar un balón enviado al área y, tras el rebote, Barnes sacó un remate rasante que venció a Lucas Perri y selló una remontada tan agónica como dolorosa.
Así, Leeds se quedó sin sumar por primera vez luego de siete jornadas consecutivas haciéndolo y permitió que sus rivales directos en la lucha por la permanencia recortaran distancia. Aun así, el conjunto blanco se mantiene con ocho puntos de ventaja sobre la zona roja.

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